LSD1 y SNC

LSD1 es expresada en muchos tejidos del cuerpo humano, desde el proceso embrionario a la vida adulta. Uno de los tejidos donde LSD1 juega un papel más importante es el cerebro. Interviene en los primero compases de la vida ayudando a la división neuronal con el objeto de garantizar que se producen todas las neuronas que se necesitarán posteriormente en la vida adulta. Tras el nacimiento se detiene la multiplicación y las neuronas se diferencian, viajan a sus sitios de destino y establecen la miríada de conexiones que garantizarán la correcta funcionalidad de las diversas áreas cerebrales. En este proceso también LSD1 juega un papel muy relevante. En diversas enfermedades neurológicas y psiquiátricas puede producirse una desregulación de la actividad de LSD1.

En modelos animales de Alzheimer, Huntington, esquizofrenia y psicosis, la inhibición de LSD1 redunda en una mejora de memoria de corto y/o largo plazo. También la inhibición de LSD1 mejora los comportamiento agresivos y aumenta la sociabilidad en modelos animales. En ciertos modelos se ha demostrado que la inhibición de LSD1 produce una “rearborización” axonal y sináptica de las neuronas, es decir una mejora en su capacidad de conexión con las neuronas vecinas. Finalmente, LSD1 también está involucrado en procesos de inflamación, e inhibidores de LSD1 reducen la inflamación y signos clínicos en diferentes modelos preclínicos de esclerosis múltiple. La inflamación es un proceso fisiopatológico que se ha demostrado que juega un papel en enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple o el Alzheimer pero también en enfermedades psiquiátricas.